Hablar desde la mujer es algo en lo que ya soy experta, parece. No sé si a las mujeres les gusta leerme o no, porque no sé si alguien se pueda llegar a identificar y eso es clave en la relación que se lleva a cabo entre aquellos que escriben y aquellos que leen. Es difícil identificarse, somos muchos y muy distintos (por suerte)
Sin embargo, hay algo en lo que deberíamos estar de acuerdo todas las mujeres. Sí, a nivel mundial, deberíamos hacer una gran pueblada de las calles para unirnos. ¿Qué será aquello tan poderoso que tendrá la potestad de unir a todas la mujeres del mundo? Las canciones de reguetton (regueatón?) y todo lo que ellas encarnan con respecto a la discriminación de género.
Primero y principal la calidad musical deja mucho que desear pero sus letras muestran un gran retroceso con respecto a lo que años de lucha han logrado con la imagen y el significado de lo que es ser mujer.
El reguetón, género que se podría decir que derivó de la cumbia villera pero que en realidad tiene sus raíces en países centro americanos, ha destruido la imagen de la mujer como ser revolucionario, que ha luchado por sus derechos y la ha convertido en una imagen meramente sexual que pide a gritos "por más gasolina". ¿En qué nos convertimos? ¿Cómo puede ser que en la mayoría de los boliches suenen canciones que hablan sobre "el bombón asesino" de las chicas, sobre como los hombres cantan "hoy voy a azotarte, pegarte y lo malo es que te gusta, castigarte por tu mala conducta" y cómo puede ser que el exponente del romanticismo sea Arjona con la frase "tu reputación son las primeras seis letras de esa palabra"?
Realmente me pregunto qué tipo de lucha sostenemos si esta es la música popular.
La violencia de género puede ser mucho más sutil y efectiva que una trompada o una típica frase como "anda a lavar los platos". La violencia de género manifestada en este tipo de música, que de alguna forma encarnan la cultura llevada a cabo por las masas, es mucho más sutil y alienante pero no por eso menos corrosiva.
Tenemos que entender que la mujer no es un objeto sexual pero que sí disfruta el sexo tanto como el hombre. Tenemos que entender que la mujer tiene mucho más que un bombón asesino y que además puede llegar a ver atractivo el bombón asesino del hombre.
Las mujeres y los hombres son diferentes pero no desiguales y aún queda mucho por recorrer porque si la música más escuchada trata sobre cómo las mujeres tienen la capacidad de abrirse de piernas y moverse hasta abajo mientras los hombres piden cerveza, significa que el rol de la mujer en esta sociedad sí es penoso.
Menos daddy yankee, por favor.
Yo sólo voy a escribir historias/ensayos/pensamientos completamente ficticios basados en la realidad que nada tendrán que ver con lo que sucede a mi alrededor y que tendrán como inspiración las cuestiones más cercanas a mis indiscriminadamente ojos críticos.
viernes, 11 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
El amor duele (a uno mismo también)
Hay distintas interpretaciones de lo que significa cuidarse. Dependiendo de dónde seas oriundo, de qué tipo de familia provengas, de qué tipo de costumbres tengas, etc. Pero si tenemos en cuenta lo que supuestamente es cuidarse para una mujer hoy en día, en esta sociedad pos-moderna, occidental, latinoamericana, cosmopolita; la mujer debe luchar por sus derechos, combatir el machismo, trabajar y pedir igualdad, pedirle amor a su pareja pero también la mujer debe depilarse. Y no me vengan con que no es necesario o que eso depende de la libertad individual porque quiero ver la reacción de aquellos que me refutan cuando en el bondi vean aquel recoveco por debajo del brazo de la mujer repleto de...pelos.
Está bien, la verdad es que muchas de nosotras estamos lo suficiente socializadas como para desear depilarnos, porque claro, es parte de ese cuidado implícito que debemos tenernos. Cuidarse es quererse, no? Salvo excepciones que mejor no cruzarse. Depilarse es quererse? Aunque sea un mandato social, por una cuestión de razonamiento lógico frente a las anteriores premisas, sí.
Siguiendo esta línea de pensamiento, el ponerse cremas, el comprarse ropa, el cortarse el pelo, el comprarse un perfume, etc. también es quererse. Parecería que intentar sentirse bella (siguiendo las reglas de lo que hoy en día en mi contexto significa belleza) es quererse. Es que ponerse cremas, perfumarse, comprar ropa son lindas sensaciones.
Pero, ¿POR QUÉ DENTRO DE ESTE GRUPO DE ACTIVIDADES FUE INCLUIDA LA DEPILACIÓN? Estar depilada me encanta. Pero no hay que olvidar el momento previo a la depilación, o sea el momento en el que no estas nada depilada y que te tenes que ver así para que de algún modo valga la pena esa plata invertida en el salón de belleza. Tampoco hay que hacer caso omiso a la vergüenza que una pasa en la depiladora: estar tirada, generalmente en paños menores y que otra señora te pase cera con una espátula como si fueras un lechón siendo marinado. Tampoco hay que olvidar la perdida completa de dignidad prestándote a escuchar una gran cantidad de frases: "A ver corazón, abrime las piernitaas" "Mmm, me parece que alguien se estuvo pasando la gillete" "Profundo, no? Me parece que necesitas profundo vos" "A ver, date vuelta y ponete en cuatro..." Y por favor, cómo vamos a olvidar el dolor. En realidad,las dos etapas de dolor: la primera, aquella en la que sentimos la alta temperatura de la cera y la segunda y más dolorosa, ese tirón que no es el de un solo pelo, ni de dos, es el de todos esos pelos que nos queremos quitar. Por lo tanto, el dolor es directamente proporcional a la cantidad.
¿Y por qué decidimos sufrir esto? Porque seguimos pensando que está bueno ser bella, porque está bueno cuidar nuestra femineidad, porque nos queremos cuidar, porque supuestamente nos queremos y el amor duele.
Está bien, la verdad es que muchas de nosotras estamos lo suficiente socializadas como para desear depilarnos, porque claro, es parte de ese cuidado implícito que debemos tenernos. Cuidarse es quererse, no? Salvo excepciones que mejor no cruzarse. Depilarse es quererse? Aunque sea un mandato social, por una cuestión de razonamiento lógico frente a las anteriores premisas, sí.
Siguiendo esta línea de pensamiento, el ponerse cremas, el comprarse ropa, el cortarse el pelo, el comprarse un perfume, etc. también es quererse. Parecería que intentar sentirse bella (siguiendo las reglas de lo que hoy en día en mi contexto significa belleza) es quererse. Es que ponerse cremas, perfumarse, comprar ropa son lindas sensaciones.
Pero, ¿POR QUÉ DENTRO DE ESTE GRUPO DE ACTIVIDADES FUE INCLUIDA LA DEPILACIÓN? Estar depilada me encanta. Pero no hay que olvidar el momento previo a la depilación, o sea el momento en el que no estas nada depilada y que te tenes que ver así para que de algún modo valga la pena esa plata invertida en el salón de belleza. Tampoco hay que hacer caso omiso a la vergüenza que una pasa en la depiladora: estar tirada, generalmente en paños menores y que otra señora te pase cera con una espátula como si fueras un lechón siendo marinado. Tampoco hay que olvidar la perdida completa de dignidad prestándote a escuchar una gran cantidad de frases: "A ver corazón, abrime las piernitaas" "Mmm, me parece que alguien se estuvo pasando la gillete" "Profundo, no? Me parece que necesitas profundo vos" "A ver, date vuelta y ponete en cuatro..." Y por favor, cómo vamos a olvidar el dolor. En realidad,las dos etapas de dolor: la primera, aquella en la que sentimos la alta temperatura de la cera y la segunda y más dolorosa, ese tirón que no es el de un solo pelo, ni de dos, es el de todos esos pelos que nos queremos quitar. Por lo tanto, el dolor es directamente proporcional a la cantidad.
¿Y por qué decidimos sufrir esto? Porque seguimos pensando que está bueno ser bella, porque está bueno cuidar nuestra femineidad, porque nos queremos cuidar, porque supuestamente nos queremos y el amor duele.
martes, 24 de abril de 2012
Sobre esto ya escribió Süskind.
Sobre el amor y la muerte hablamos todos. Me ha dicho un profesor muy sabio que en realidad son los temas primordiales de la literatura, es decir que, al fin y al cabo, por más vuelta que le quieras dar siempre terminas hablando de alguno de los dos, o de los dos, o de uno lo que significa que terminas hablando del otro. De hecho Süskind escribió un libro que recomiendo con mucho entusiasmo que se llama "Sobre el Amor y la Muerte" No es un libro que abarque todo lo que estos conceptos puedan llegar a significar, sino yo no recomendaría un libro tan pretencioso, es un libro amable.
Igualmente, al punto que realmente quería llegar era a ese amor que mata. Ese amor, que por lo tanto es eterno. El amor no correspondido, que tal como dice Woody Allen, es el único que dura para toda la vida.
El amor no correspondido es casi el motor de la vida del individuo (decir de la sociedad sería tomarme un atrevimiento que muchos marxistas no me perdonarían). El amor no correspondido es ese deseo que sabes que nunca vas a satisfacer pero que por alguna extraña razón lo seguís alimentando torturándote viendo fotos de esa persona, haciendo cosas que a esa persona consideras que le gustaría que hagas, yendo a los lugares que sabes que esa persona frecuenta, etc.
¿El amor no correspondido siempre se mantiene en su esencia de amor o puede transformarse a lo largo del tiempo? La verdad es que no sé, que no tengo idea, la verdad es que puede haber obsesionados, puede haber enamorados, puede haber enamorados que se obsesionan y obsesivos enamorados.
¿Qué significa el amor no correspondido? El amor no correspondido es el miedo al amor. Enamorarse de un imposible, de un ideal, de ese alguien que se encuentra demasiado lejano a nosotros como para poder si quiera conectarse con algún aspecto interesante nuestro. El amor no correspondido es mantenerse ocupado para lo que significa que te correspondan el amor, porque seamos realistas: estar enamorados no es fácil, personalmente me da mucha vergüenza. Sabes que la otra persona tiene un poder enorme sobre vos y sabes que puede hacer lo que quiera, pero también sabes que vos tenes ese poder sobre esa otra persona y que es responsabilidad tuya y nada más que tuya cuidar de que ese poder no lo lastime.
Por eso! Anda a atreverte a dejar que te quieran! Así cualquiera se busca un amor que no corrsponda, para mantenerte ocupado y que nadie más que vos pueda quererte. Es fácil caer en la tentación de agarrar cualquier pájaro que esté por el aire y aferrarte ciegamente, para que de ese modo no haya posibilidad de que encuentres aquello que solo de a dos se puede construir
El problema del amor es que en realidad todo lo que escribí es al pedo, porque a veces no hay lugar a la elección.
Igualmente, al punto que realmente quería llegar era a ese amor que mata. Ese amor, que por lo tanto es eterno. El amor no correspondido, que tal como dice Woody Allen, es el único que dura para toda la vida.
El amor no correspondido es casi el motor de la vida del individuo (decir de la sociedad sería tomarme un atrevimiento que muchos marxistas no me perdonarían). El amor no correspondido es ese deseo que sabes que nunca vas a satisfacer pero que por alguna extraña razón lo seguís alimentando torturándote viendo fotos de esa persona, haciendo cosas que a esa persona consideras que le gustaría que hagas, yendo a los lugares que sabes que esa persona frecuenta, etc.
¿El amor no correspondido siempre se mantiene en su esencia de amor o puede transformarse a lo largo del tiempo? La verdad es que no sé, que no tengo idea, la verdad es que puede haber obsesionados, puede haber enamorados, puede haber enamorados que se obsesionan y obsesivos enamorados.
¿Qué significa el amor no correspondido? El amor no correspondido es el miedo al amor. Enamorarse de un imposible, de un ideal, de ese alguien que se encuentra demasiado lejano a nosotros como para poder si quiera conectarse con algún aspecto interesante nuestro. El amor no correspondido es mantenerse ocupado para lo que significa que te correspondan el amor, porque seamos realistas: estar enamorados no es fácil, personalmente me da mucha vergüenza. Sabes que la otra persona tiene un poder enorme sobre vos y sabes que puede hacer lo que quiera, pero también sabes que vos tenes ese poder sobre esa otra persona y que es responsabilidad tuya y nada más que tuya cuidar de que ese poder no lo lastime.
Por eso! Anda a atreverte a dejar que te quieran! Así cualquiera se busca un amor que no corrsponda, para mantenerte ocupado y que nadie más que vos pueda quererte. Es fácil caer en la tentación de agarrar cualquier pájaro que esté por el aire y aferrarte ciegamente, para que de ese modo no haya posibilidad de que encuentres aquello que solo de a dos se puede construir
El problema del amor es que en realidad todo lo que escribí es al pedo, porque a veces no hay lugar a la elección.
martes, 10 de abril de 2012
Hegel y el mensaje de texto.
Las mujeres tenemos la contradictoria capacidad de pensar muy rápido y mucho y al mismo tiempo y sin frenos en el medio. Somos una especie idealista en nuestra concepción del mundo. Partimos de una tesis, antítesis, síntesis y no paramos, pero no paramos en serio. Al menos hasta que nos frena un licenciado en psicología o no nos queda otra que frenarnos solas porque realmente estamos viendo la posibilidad de dejar todo y vivir bajo un puente.
La importancia que alguien le puede dar a un mensaje de texto aumenta a medida que más idealistamente femenina es esa persona. Un mensaje de texto es como un telegrama y todos somos conscientes que le da al destinatario la posibilidad de responderlo o no, o de ser inmediato o hasta de tardar añares en contestarlo. ¿Entonces por qué resulta más estresante que una película de Hitchock todo el rito que implica mandar un mensaje de texto? Por esa misma característica del imaginario femenino, por esa capacidad de partir de un pensamiento, desvirtuarlo completamente y llegar al pensamiento más alejado posible.
Ya de por si, ser la que PRIMERO envía un mensaje de texto no implica solo mandarlo. No al menos en la mente femenina, implica demostrarle a la otra persona que sos sumamente madura y que podes mandar un mensaje súper despreocupada, pero que al mismo tiempo significa un acto de amor heroico ya que una nunca se sabe como será el porvenir luego de haber apretado el "enviar"
Luego está la espera, la incertidumbre, el momento previo, la incógnita que podría resultar casi infinita; ese momento en el que esperas su respuesta. La mente femenina comienza a maquinar, comienza a pensar cuánto tiempo podría tomarle escribir un par de renglones, o empieza a pensar en las posibilidades que implicarían que no conteste, ya sea: la falta de crédito, la falta de batería, el hecho de que aún no lo haya visto, o.... la peor de todas: considere que no es tan importante contestarlo, o capaz ni tiene ganas, o capaz hasta le haya molestado que le hayas mandado un mensaje diciéndole que la bicisenda, esa del orto, te hacía acordar a él. Los pensamientos van a variar, mutar y evolucionar según el tiempo que él tardé en contestar y solo tendrán un párate cuando tu oído perciba el "piripipi" de tu celular.
Abrirás la el buzón de entrada y veras su respuesta. La analizaras detalladamente y sacaras suficientes conclusiones como para hacer investigaciones de un año. Los signos de puntuación siempre serán decisivos, un "jaja" no es lo mismo que un "jajaja", el ok siempre detonará mala onda y la longitud de la respuesta siempre será un punto clave a analizar.
Luego llegará una nueva dicotomía: ¿Se le vuelve a responder o no? ¿Qué es mejor, ser la última en hablar o que él lo sea?.
Este proceso diléctico podría repetirse infinitamente hasta que seguramente el hombre diga en un momento "beso" y ahí sí que una mujer no se atrevería a continuar la conversación, porque ya sería explícito para ambos que está rompiendo las pelotas. Mucho.
Es de este modo que vemos y analizamos como inconscientemente la mente y los actos femeninos son cuestiones filosóficas, o dicho burdamente, la mente y los actos femeninos son inentendibles (hasta a veces por las mujeres mismas) Sin embargo, por alguna extraña razón, todavía no nos han desechado y todavía nos siguen necesitando (ellos, los hombres)
martes, 28 de febrero de 2012
El de rastas
Cuando empezas a descubrir el mundo empezas a discriminar en aquello que te gusta y aquello que no.
La edad en la que las hormonas empiezan a comportarse como maíz en proceso a ser pochoclo, a las mujeres nos empieza a gustar el hombre por esas cosas que el hombre e estereotipadamente caracterizado. La virilidad, la sangre caliente típica de los mamíferos, unos brazos tonificados que demuestren que son su herramienta de trabajo y hasta tal vez un pelo sucio y despeinado.
Me atrevo a afirmar que durante ese momento de la vida de toda mujer, a casi todas les ha gustado "el de rastas". "El de rastas" puede ser ese joven de una edad no fácil de adivinar que claramente va a tener la cabeza llena de rastas, lo cual nos remitirá directamente al rey de la selva que inconscientemente nos atraerá por esta condición de rey que le atribuiríamos. Este espécimen seguramente se caracterice por andar en bicicleta por la ciudad, probablemente con la parte superior de su cuerpo descubierta sin importar las condiciones climáticas.
La imaginación de la mujer, a partir de esta imagen deducirá que seguramente es un luchador, que le encantan las mascotas, que escucha Manu Chao y ama la naturaleza. Casi, el tipo perfecto. Pero... como bien hemos descripto, todo esto sera disparado por la pretenciosa cabeza femenina que a partir de un vistazo de "el de rastas" recreará al hombre perfecto.
Afortunadamente, el pasar de los años generan sabiduría que abre a la mente a nuevas formas de ver y entender el mundo, por lo tanto una puede ver a "el de rastas" como ese rey león capaz de solucionar tu mal con los hombres o como un hippie sucio que seguramente debe tener olor a humedad, que debe hablar mucho de la naturaleza pero que sigue mantenido por sus padres y que por eso se puede dar el lujo de hablar de cosas verdes y que te da la posibilidad de imaginar dos palabras con él y ya su lentitud al hablar te aburriría soberanamente.
Nos vamos poniendo más viejas y por lo tanto menos conformistas y capaz si la suerte no nos acompaña más solas, pero al menos podemos realmente decidir qué es lo que nos gusta.
La edad en la que las hormonas empiezan a comportarse como maíz en proceso a ser pochoclo, a las mujeres nos empieza a gustar el hombre por esas cosas que el hombre e estereotipadamente caracterizado. La virilidad, la sangre caliente típica de los mamíferos, unos brazos tonificados que demuestren que son su herramienta de trabajo y hasta tal vez un pelo sucio y despeinado.
Me atrevo a afirmar que durante ese momento de la vida de toda mujer, a casi todas les ha gustado "el de rastas". "El de rastas" puede ser ese joven de una edad no fácil de adivinar que claramente va a tener la cabeza llena de rastas, lo cual nos remitirá directamente al rey de la selva que inconscientemente nos atraerá por esta condición de rey que le atribuiríamos. Este espécimen seguramente se caracterice por andar en bicicleta por la ciudad, probablemente con la parte superior de su cuerpo descubierta sin importar las condiciones climáticas.
La imaginación de la mujer, a partir de esta imagen deducirá que seguramente es un luchador, que le encantan las mascotas, que escucha Manu Chao y ama la naturaleza. Casi, el tipo perfecto. Pero... como bien hemos descripto, todo esto sera disparado por la pretenciosa cabeza femenina que a partir de un vistazo de "el de rastas" recreará al hombre perfecto.
Afortunadamente, el pasar de los años generan sabiduría que abre a la mente a nuevas formas de ver y entender el mundo, por lo tanto una puede ver a "el de rastas" como ese rey león capaz de solucionar tu mal con los hombres o como un hippie sucio que seguramente debe tener olor a humedad, que debe hablar mucho de la naturaleza pero que sigue mantenido por sus padres y que por eso se puede dar el lujo de hablar de cosas verdes y que te da la posibilidad de imaginar dos palabras con él y ya su lentitud al hablar te aburriría soberanamente.
Nos vamos poniendo más viejas y por lo tanto menos conformistas y capaz si la suerte no nos acompaña más solas, pero al menos podemos realmente decidir qué es lo que nos gusta.
miércoles, 22 de febrero de 2012
El camino para ser feliz... ¿es espiritual?
Una es consciente que desde pequeña ha recibido educación, valore y sensibilidad, entre otras cosas. Una sabe lo importante que son aquellos gestos que manifiestan amor, una sabe lo importante que es estar rodeado de buenas personas y una sabe que los bienes materiales son cosas intercambiadas a través de dinero que tienen una vida útil y que no son determinantes ni en el día a día ni en lo más profundo de una... Pero qué feliz sería yo si pudiese comprarme esos zapatitos negros con la tirita blanca, qué mujer completa, independiente, moderna, audaz me sentiría si tuviese esos zapatitos en mis manos (mejor sería en mis pies)
Es muy fácil armar un discurso en el que las cuestiones espirituales predominen despojándonos de aquellos bienes materiales, pero en la práctica y viviendo en este mundo, en este ambiente que nos moldea, nos interpela constantemente, qué difícil es negar que la felicidad la podemos llegar a encontrar en ese par de zapatos de los cuales somos conscientes que no son determinantes para nada pero de los cuales nuestra sed por ellos es insaciable.
Realmente me sorprendo a mi misma con esta necesidad casi biológica, con esta abstinencia incontrolable de algo que tengo por montón pero que de lo cual el mercado me ofrece una variedad que a decir verdad es bella para mis ojos y que me gusta (o eso es lo que creo) y que los quiero. Todo esto me ocurre a pesar de ser consciente de todo lo otro; del amor al prójimo, del amor de por sí, de las buenas personas, de la sensibilidad, de la conección y hasta se podría decir que del alma.
¿Esta mal querer esos zapatos que no son esenciales pero que al menos contenta me van a poner?
Es muy fácil armar un discurso en el que las cuestiones espirituales predominen despojándonos de aquellos bienes materiales, pero en la práctica y viviendo en este mundo, en este ambiente que nos moldea, nos interpela constantemente, qué difícil es negar que la felicidad la podemos llegar a encontrar en ese par de zapatos de los cuales somos conscientes que no son determinantes para nada pero de los cuales nuestra sed por ellos es insaciable.
Realmente me sorprendo a mi misma con esta necesidad casi biológica, con esta abstinencia incontrolable de algo que tengo por montón pero que de lo cual el mercado me ofrece una variedad que a decir verdad es bella para mis ojos y que me gusta (o eso es lo que creo) y que los quiero. Todo esto me ocurre a pesar de ser consciente de todo lo otro; del amor al prójimo, del amor de por sí, de las buenas personas, de la sensibilidad, de la conección y hasta se podría decir que del alma.
¿Esta mal querer esos zapatos que no son esenciales pero que al menos contenta me van a poner?
miércoles, 15 de febrero de 2012
La modernidad.
Alguna vez me han dicho que yo nací en la post-modernidad. Casi del futuro me siento.
Parece obvio que en algún momento las cosas iban a comenzar a cambiar. De hecho siempre ha sucedido; cambian las modas, las arquitecturas, los parámetros de belleza. Como ha dicho Mercedes Sosa, todo cambia.
Pero lo que yo me pregunto es por qué carajo oriundos del barrio de palermo (en gral y sin ser prejuiciosa) que aunque muchos no puedan creerlo quede en Argentina, en América Latina, intercalan palabras en inglés en el medio de las frases y crean términos bilingües.
Entiendo la post-modernidad hasta un punto.
Eco-friendly. ¿Amigo de la naturaleza? ¿Amigo del eco? ¿Amigablemente natural?
Gay-friendly. ¿Amigo de los gays? ¿Acaso es un don ser amigo de los gays? ¿O en realidad es amigablemente gay?
Bici-friendly. ¿Amigo de la bici? ¿Macrista que esta a favor de la bicisena porque es una medida muy "EUROPEA......"? ¿Amigablemente bicicleta?
children-friendly (completamente en inglés) ¿De repente me quedé embarazada y no me queda otra que decir que amo a los chicos? ¿Solía encerrar a los chicos en un corral pero después me amigué y ahora me jacto de quererlo? ¿Amigo de los niños?
poronga-friendly. ¿Poder comerse una poronga sin problema? ¿Una poronga amigable? ¿O prostitua?
Parece que este presente es el futúro.Nuevos términos, muchas más preguntas.
Parece obvio que en algún momento las cosas iban a comenzar a cambiar. De hecho siempre ha sucedido; cambian las modas, las arquitecturas, los parámetros de belleza. Como ha dicho Mercedes Sosa, todo cambia.
Pero lo que yo me pregunto es por qué carajo oriundos del barrio de palermo (en gral y sin ser prejuiciosa) que aunque muchos no puedan creerlo quede en Argentina, en América Latina, intercalan palabras en inglés en el medio de las frases y crean términos bilingües.
Entiendo la post-modernidad hasta un punto.
Eco-friendly. ¿Amigo de la naturaleza? ¿Amigo del eco? ¿Amigablemente natural?
Gay-friendly. ¿Amigo de los gays? ¿Acaso es un don ser amigo de los gays? ¿O en realidad es amigablemente gay?
Bici-friendly. ¿Amigo de la bici? ¿Macrista que esta a favor de la bicisena porque es una medida muy "EUROPEA......"? ¿Amigablemente bicicleta?
children-friendly (completamente en inglés) ¿De repente me quedé embarazada y no me queda otra que decir que amo a los chicos? ¿Solía encerrar a los chicos en un corral pero después me amigué y ahora me jacto de quererlo? ¿Amigo de los niños?
poronga-friendly. ¿Poder comerse una poronga sin problema? ¿Una poronga amigable? ¿O prostitua?
Parece que este presente es el futúro.Nuevos términos, muchas más preguntas.
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