Me encantaría escribirte un poema, pero sólo pude escribir
uno una vez, que me gustó y que fue el poema más lindo que alguna vez iba a
escribir. Lo que pasa es que a mi no me gusta leer poesía y me parece que a
nadie le gusta leer poesía. Todos dicen que sí, que la entienden, que la
disfrutan, que les gusta leerla en el tren, pero es todo una mentira. Nos gusta
fumar y ver series, ver tele, jugar a jueguitos. Pero ahí están todos los que
miran series diciendo que les gusta leer poesía y por eso escriben poesía,
porque le gusta escribir y que los lean y hacer esos fanzines para
distribuirlos y que sus amigos ilustradores le hagan dibujitos de cuerpos
desnudos, flores y animalitos. Y que los lean y comenten de los sentimientos.
Les gusta más hablar de sentimientos que animarse a sentir en serio. ¿En serio
son tan sensibles? ¿Qué hacen con tanta sensibilidad? No les creo nada; ni a
vos, ni a la poesía, ni al laburo de hormiga, ese que decís que haces, tampoco
le creo a los ilustradores. Me parece que a todo ese mundo les giran unos
billetitos con alitas sus papás para que puedan vivir de ellos y del arte, ese
arte moda que quiere expresar sentimientos, sentimiento de dolor de la nada,
porque es un sufrimiento psicoanalítico, sufrimiento porque nuevamente está de
moda sufrir, porque sentimos, vemos y en vez de tomar cerveza en la vereda, van
al barrio chino y compran melona, y usan sombreros y quieren que les quede
natural, pero les queda muy de mentira, muy impostado. A mi me gusta la
realidad, me gusta la materialidad, cuando el amor no es poesía y el amor son
besos, besos tan intensos que chocan los dientes y deja de ser un bello beso, porque
lo bello sirve un rato, hasta que aburre dejar de verlo, pero besar, besar es
lo más lindo y lo más asqueroso. Si no es asqueroso no es beso, porque hay
labios, dientes, saliva, lengua, movimientos deglutidores. Pero la poesía, el
molona, la ilustración no son asquerosos, no son sucios, son puro ideal de lo
que nos dice que tiene que ser el ser una persona culta, linda, agradable. El
ideal se acaba, se te va acabar cuando ya no seas bello, porque es efímero, tan
efímero que tal vez hasta termines operándote en ese fan de conservar la belleza.
Pero los besos, los besos van a seguir deglutiendo a la humanidad para que sea
más humanidad. Es cuestión de decidir: ser un bello o un besador.
Yo sólo voy a escribir historias/ensayos/pensamientos completamente ficticios basados en la realidad que nada tendrán que ver con lo que sucede a mi alrededor y que tendrán como inspiración las cuestiones más cercanas a mis indiscriminadamente ojos críticos.
martes, 5 de enero de 2016
martes, 24 de noviembre de 2015
La información: La diva de los últimos años
Tengo muchas preguntas sobre todo lo que está ocurriendo en
el país y ni siquiera puedo atreverme a preguntar qué es lo que pasará, porque
antes que cualquier cosa soy una ansiosa sin remedios.
Mi mayor pregunta es qué va pasar con la información ahora
que sabemos que la información no es objetiva ni imparcial.
Ganó Macri, en parte, porque muchos estaban hartos de la
denominada “grieta”, concepto que emergió del programa de Jorge Lanata, abierto
opositor al gobierno. Una grieta que se abrió entre aquellos que apoyaban al
gobierno y aquellos que no. Parece simple a grandes razgos, sucede en los
mejores países eso de que algunos están de acuerdo y otros no, y en general se
soluciona con elecciones que son determinadas por la mayoría del pueblo. Este
es el caso del domingo 22 de Noviembre, el pueblo eligió y con más de un 50% de
los votos ganó Mauricio Macri, el político que llevó la mitad del pueblo al
poder porque no querían que siguiera el gobierno k, o porque elegían creer en
lo que proponía la alianza cambiemos, o porque ese partido representaba
perfectamente su ideología.
Desde la absoluta ignorancia y desde la ansiedad que tanto
me caracteriza me pregunto qué va a pasar con la protagonista de los últimos
cinco años: la información.
Muchos de los argentinos nos vimos inmersos dentro de una
disputa entre periodistas afines al gobierno y periodistas opositores, fueron
muy pocos los que tenían voz y una mirada crítica, eso en general quedó en
manos de los pequeños medios. ¿Y qué es tener voz en la Argentina? Es tener
plata, guita, tarasca, como le quieras decir. La oposición estaba respaldada
por el grupo económico de Clarín y su red de medio informativos que abracaban
diarios de tiraje nacional y provincial, programas de aire, programas de cable,
revistas, y emisoras de radio. Y los
medios oficialistas bancadas por el Estado.
Según la Ley de Medios, éstos tienen que estar distribuidos entre el
Estado, medios alternativos y medios privados en un 33% cada uno. Pero yo me
pregunto, ¿Qué va a pasar ahora que la antes denominada oposición está en el
poder? Oposición y Estado serán lo mismo, entonces ¿qué va a pasar con la
información? Matemáticamente podemos decir que un 66% de la información dirá
más o menos lo mismo, o al menos podemos decir que responderán al dinero de
distintas fuerzas pero que responden a un mismo objetivo, cuestión obvia ya que
lo vimos a lo largo de estos años, y boludos no somos. Vimos que 678 era pura
propaganda gubernamental, pero también vimos como TN era pura propaganda anti
K, y hoy más allá del Macrismo, ganó al Anti Kirchnerismo.
Está bien, no vamos a estar más expuestos a esa brecha que
tanto nos molestaba, no vamos a ver más cadenas nacionales eternas, no va a
estar más 678 y su parcialidad a la hora de contar las cosas. Pero la información será parcial como a lo
largo de la historia de la humanidad lo fue. El nuevo gobierno tendrá sus
medios estatales y sus medios privados, pero la nueva oposición ¿Qué medios
tendrá?
Están hartos del rol de los medios, porque fueron
protagonistas insoportables, ¿pero ahora?
Nunca me pareció mal que haya una contrapartida, una
discusión constante sobre la información, porque la información es poder como
dice el grande amigo de los olvidados, Michelle Foucault. Mientras discutíamos
sobre la información, fue muy visible quiénes tenían información, qué información,
para qué, cómo la utilizaban, qué datos eran verdaderos, qué datos no lo
eran. En algún punto, sabíamos quién
tenía el poder, o al menos quienes se lo disputaban. Teníamos la información
sobre quién manejaba la información (Sea el gobierno o sea un grupo económico),
eso nos dio poder, poder que nunca había tenido el pueblo argentino, y por esa
razón nunca me molestó cuando discutíamos sobre política, porque sabíamos,
porque teníamos información, porque el pueblo tenía poder (sea oposición o sea oficialismo)
el pueblo sabía cuántas escuelas se abrían, sabía qué datos del indec eran
erróneos, el pueblo sabía lo que había pasado con Fariña, el pueblo podía
elegir saber y por lo tanto controlar, criticar, enjuiciar a quiénes estaban en
el poder.
¿Y ahora? Como dice Gramsci, quienes tengan el poder
económico tendrán el poder simbólico. Y nosotros, desde la Argentina del Siglo
XXI podemos agregar que el control de la información. Y a un pueblo sin
información, se le puede hacer lo que quiera.
Entonces, ¿Dónde estará la información que sea la contracara
de los medios oficialistas y de los medios de los grupos económicos?
jueves, 24 de septiembre de 2015
Fuimos lo más hermoso de Buenos Aires
Hay un momento que empezas a pensar que escribir cuando
estas triste es medio obvio. Es medio prematuro, tal vez un poco aniñado y
catártico y un poco empezas a pensar que hacer cosas por catarsis es como los
que dicen que hacen teatro porque es como su terapia. Rarísmo. No quiero ver
una obra de teatro donde los actores simplemente estén adelante mío porque son
pacientes de un tratamiento auto impuesto para…. ¿Para ser menos tímidos? ¿Para enfrentarse
con el otro?. No puedo parar de pensar en qué obras de teatro fui a ver donde
los actores en realidad no se sentían actores, sino que se estaban auto
ayudando, porque en un época iba mucho al teatro. Mucho Camarin de las Musas,
mucho Villa Crespo, mucho teatrito aledaño a la calle Corrientes. Eramos tan
jóvenes. En realidad teníamos tantas ganas de pertenecer a la juventud. Esa
juventud insurgente de los barrios de Chacarita y Villa Crespo. No eramos
artistas pero estábamos ahí donde ocurría el arte, en las pequeñas salas, en
esos bares de birra barata por el Abasto, en las paradas de colectivo donde
estaban los que venían del conservatorio, en esos festivales de la calle donde
tocaban percusión, en los antros de Chacarita donde bailábamos hasta el
amanecer. Eramos muy chicos pero fuimos parte de ese arte que todavía no era.
Escribíamos sobre la tristeza, sorbe los sentimientos. Pensábamos que hacíamos
poesía y era una mierda. Queríamos cambiar el mundo y que nadie tuviera hambre.
Fuimos lo más hermoso de Buenos Aires.
No trabajábamos, leíamos casi adictivamente, devorábamos el
fernet a mordiscones, nos besábamos en cada esquina apasionadamente porque
eramos adolescentes y todo eso que adolecíamos lo convertíamos en placer, como
Jesús, o Dios, no me acuerdo, que convirtió el agua en vino. Convertíamos todo
en vino. Eramos los hijos favoritos de Dionisio.
Pero en un momento empezamos a ironizarnos. A hacer chistes
de todo. A burlarnos del arte, de la poesía de mierda que hacíamos, de la
música esa que tanto bailábamos y empezamos a escribir sobre cosas no tan
tristes.
Dejamos la catarsis, los sentimientos y empezamos a escribir sobre lo pequeño, sobre
lo que podíamos manejar. Nos dimos cuenta que en realidad es muy poco lo que
podemos hacer. Dejamos de hacer poesía, dejamos de querer cambiar el mundo,
dejamos de amarnos con locura y de besarnos desaforadamente en cada esquina
hasta llegar a algún lugar donde pudiéramos coger. Empezamos a esperar a coger
en las casas, o al día siguiente porque estábamos muy cansados. Dejamos de ser
parte del arte de Buenos Aires porque decidimos que sufrir no era de snob.
Los sentimientos no cotizan, nos habrá dicho alguien. Qué boludez.
lunes, 10 de agosto de 2015
De domingo a la mañana
Ojala nunca te olvides de tus lunares favoritos.
De los finis que te armaba
De los libros que son míos
De mi cara de drogada.
Ojalá nunca te olvides de lo mal que cantaba
De mi comida favorita
Del atún en lata
Del amor por la ensalada
Ojalá nunca te olvides de lo raro de mis tetas
De mi cara de travesura
De mi expresión de hambre
De lo fea cuando lloraba
Ojalá nunca te olvides de Silvio Rodrigues en el invierno
De Shakira en el verano
Del tequila Spirit
Del vino blanco
Ojalá nunca te olvides de mi altura desproporcionada
De mi torpeza injustificada
De mi baile con las manos
De mi amor a la cumbia
Ojalá nunca te olvides que Kant es pura facha
Del materialismo histórico
De Wittgenstein
De mi amor por los franceses estructuralistas.
Ojalá nunca te olvides de mi ropa
De mis zapatos negros
De mis vestidos rosas
De mis jeans de A.Y Not
Ojalá te acuerdes de mi boca, esa que tanto te gustaba
De mi sentir ilimitado
De la charla sin fin
De mi amor exagerado.
martes, 14 de julio de 2015
Qué rico
Hacer el amor es lo más griego que tenemos.
¿Qué es el amor? ¿Qué es hacerlo? ¿Cómo se hace?
Al principio hay muchos besos, en realidad
en el mejor de los casos. A veces no te quieren besar la boca. Te quieren besar
las tetas, pero ¿cómo te van a besar las tetas si todavía no te besaron tanto
la boca? ¿Es por el aliento? Las tetas no tienen aliento y son tetas, pero yo
quiero que primero beses la boca. Bueno,
estamos chapando. Qué lindo. Cómo me gusta cuando se encuentran las lenguas.
Cuando al principio sólo hay besos sin lengua y después aparece y te acaricia.
Qué feo cuando no te acaricia y te atraviesa y llega a las amígdalas, o cuando
recorre toda tu cara y de repente te estas besando con un perro. Pero cuando hay muchos besos y la respiración
se acelera y tenes hambre del otro.
Hambre y curiosidad y ganas de que salga todo bien.
Hambre de orejas, hambre de cuello, cuello
con clavículas. Qué rico sabor.
Ay no. Me está besando el cuello. ¿Se tiene
que dar cuenta que me gusta o mejor no? Me parece que se dio cuenta. Qué
vergüenza. Está por sacarme el corpiño.
No puede. Qué bueno, porque mis tetas no son como las de las modelos. Son
lindas, tranqui. Pero tengo la espalda grande y no son perfectas. ¿Le gustarán mis tetas? Ay la puta madre, me
está tocando las tetas. Ay la axila. Me
quiero reir por las cosquillas. No te rías porque no va a entender. Ay ya me
reí. Él se rió. Es obvio que se lo va a
contar a todos sus amigos. Qué lindas
estas caricitas. Me lo quiero comer. Me lo voy a comer. Qué lindo que es el cuerpo del hombre.
Bueno, me tengo que sacar el jean. Es
chupin. ¿ Por qué no me puse una pollerita? Lo estoy mirando con cara de “Uy,
que gracioso lo del jean” porque no sé qué cara poner. Ya me lo saqué. ¿Qué
bombacha tenía puesta? Ah la negra. Re bien.
Qué frío que hace igual. No hace frío. Tengo calor, pero me entra el
chiflete y me da justo en la pierna. Voy a cambiar de posición. ¿ Qué es eso? ¿ Qué tiene en los pies? Ay
tiene medias. ¿Cómo se las saco? Con los
piecitos y con cara de traviesa. Bueno, va a suceder. Qué paja el forro. ¿Qué hago mientras? Debería irme a la silla y
bailar sexy en tacos, pero hay cosas del sexo que me dan risas y la gente no se
ríe mientras tiene sexo. Qué aburridos.
Bueno, ya fue. Besitos en el cuello. ¿El arriba o yo arriba? Cómo me
divierte coger. Esta es mi parte favorita. La del coito. Bueno, él arriba. Qué
feas que deben ser las tetas así. Ay no ¿qué
hace? ¿Por qué tan lento? ¿Estamos
jugando a que hacemos el amor? Voy más rápido, ya fue. Yo quiero coger lindo.
Ah, le re gustó así. Odio cuando piensan que soy muy pura y muy princesa. Nadie
es puro a la hora de tener sexo. Por suerte. Qué divertido esto. Me gusta chapar y coger, pero ¿a él?
A ver, me la juego. Bueno,
cambiemos que sino vas a acabar y a mi
me faltan todas las temporadas de los Simpson. Qué raro a las chicas que les da
vergüenza ir arriba. Si es muy lindo cuando te miran y los miras. Ah estamos conectando un montón. Pensé que iba a ser re torpe todo esto de coger con
este chico. ¿Estoy por acabar? ¿Si? Que lindo que vaya a suceder esto. Está
sucediendo. Pará, ¿él está acabando? Está acabando. Estamos acabando. Acabamos
los dos. Qué gracioso.
Ojalá se quede un ratito acá conmigo. Ah
no, el forro. Me separo. Qué agarre el forro.
Qué fea que estoy después de esto. Me suda
la frente y la panza. También entre las tetas, pero qué lindo queda eso. El pecho que sube y baja. Tengo un poco de vergüenza y muchas
ganas de dormir. Me gusta dormir después de coger. Me gusta ver twitter,
Instagram y dormir. Separados.
Ay me está mirando. Qué gracioso. La puta
madre, me reí de vuelta. Ay se rio.
-Qué linda que sos wachita
Já, “wachita”,
qué pibe.
martes, 21 de abril de 2015
En el 108 escuchando Shakira
1.Qué lástima que ahora haga frío, pero porque a la tarde va a
hacer calor. Voy a tener que cargar con todas las capas de protección. Estar
protegido es muy lindo, pero cargar con las capas de protección no. Por eso nos
molesta la campera en la mano, la bufanda en la mochila, el pantalón que se me
cae, el flequillo en la frente transpirada, la boca entre abierta; exhalando
por ahí porque los que saben respirar bien son muy pocos. Llevar el aire a la
panza y sacarla atravesando la zona baja, la alta y el pecho. Que limpie todo, o que lo ensucie. Depende
dónde inhales. En el campo todos quieren
respirar. Respirar o emborracharse. Emborracharse en un árbol y caer en el
pasto. Tomarnos un vino en la llanura pampeana que es como el universo, extensa
y vacía.
2.Emborrachémonos en la llanura que nada nos puede lastimar
porque no hay nada. Sólo vos y yo. Y si vos no me lastimas no me lastima nadie
porque te elegí a vos para tomarnos un vino, elegí que seas la única persona
que pueda matarme en el medio del campo con la botella de ese tinto berreta que
compramos antes de subirnos al auto. Yo
no te voy a lastimar porque no creo que tenga ganas, voy a querer tomarme el
vino y que nos riamos de mí. No conmigo.
De mí porque pienso muy distinto a vos. ¿Llegaremos a pensar parecido?
3.Tal vez a la maña siguiente yo no encuentre mi corpiño y
estemos con la boca violeta. Y yo te vea la boca y piense que me llamo
Violeta. ¿Pensarán en mi cuando leen
“violeta” o piensan en el color violeta?
4.¿Cuándo pensas en mí?
¿Cuando hablan de colores?; ¿cuando aparece Cristina y habla de
justicia socia?l; ¿cuando te recomiendan un libro de mi autor favorito?; ¿Y
cuando te haces la paja? ¿O soy muy pura como para ser una paja?.
¿Te parezco linda o ya te diste cuenta?
Estas preguntas que te dicen que son importantes a la hora de amar, yo
solo quería que tomemos un vino en el universo pampeano.
martes, 10 de marzo de 2015
La Industria con más consumidores retratada otra vez
La industria de la
moda está de fiesta pero no sorprendida. ¿Es, acaso, casualidad que la secuela
de la película sobre Modelaje más famosa del mundo se esté rodando 14 años
después de su estreno?
El cine y la moda han sido compañeros inquebrantables desde
el blanco y negro. Pero el cine que
habla sobre moda es algo que le pertenece al maravilloso siglo XXI. Ya no se
tratan de películas donde el vestuario es simplemente muy importante. Se tratan
de películas que describen, analizan y
hasta critican esa industria que se encuentra detrás del little black dress (denominación que eligió Coco Chanel)
O bien detrás de ese sweater azul deforme que encontrás en
un sale; tal como le dice Miranda Priestly (Meryl Strep) a Andy (Anne Hathaway) en Devil Wears Prada (2006), otra de esas
películas icónicas de
este milenio que nos muestran la ferocidad que hay por
detrás de la belleza .
Pero antes de que se estrenara esta película que homenajea a
unas de las editoras de Vogue más exitosas y duras de la historia, se estrenó
Zoolander.
Es la historia de un modelo masculino que empieza a perder
vigencia frente a las nuevas caras bonitas y comienza a darse cuenta que el negocio no es sólo posar, sino que hay mucho más en
juego que una simple portada. Esta parodia a la industria que salió en el año
2001 no sólo es una película de humor, también es una película de crítica a
todo aquello que hay por detrás de las pasarelas.
Los años 90 fueron el auge del modelaje internacional.
Apareció por primera vez el concepto "Heroin Chic"de la mano (o de las piernas)
de Kate Moss y Naomi Campbell. Las modelos ya no sólo aparecían en revistas de
moda y en pasarelas. La sesión de Moss con Testino para Vogue Paris en el año
2001 fue de igual o de menor importancia que aquellas fotos en las que apareció
borracha en un boliche y con mechones de extensiones fuera de su lugar.
También en ese entonces las modelos súper flacas, sin curvas
y pómulos afilados comenzaron a llamar la atención sobre qué tipo de mujeres
eran modelos para el resto de las mujeres. En relación con estos cánones de
belleza, la anorexia y la bulimia fueron
enfermedades “de moda”.
Tal vez hoy nos
resulté fuerte decir que tales problemas eran una moda, pero lo fueron y
Zoolander fue una película que lo supo ver y retratar.
Hoy, 14 años después de ese estreno, comienzan a aparecer
los primeros movimientos de prensa para lo que será la secuela que se estrenará
en Febrero del 2016. ¿Cómo influenciaron los últimos años a la decisión de
hacer una segunda parte, y por qué no, un retrato más actual de lo que es la
industria de la moda?
Muchos comparan este momento del mundo fashionista con ese
auge de los ‘90.
El nombre Cara Delevigne suena ya tanto o más que el de Kate
Moss. Tenemos una nueva inglesa en el trono. Sus ojos delineados por sus grandes cejas son el accesorio que toda
mujer quiere tener.
No sólo nos interesa verla en la pasarela, nos
interesa, y mucho, verla debajo de ella:
caminando con su pareja para poder analizar su look, en los videos que hace con
sus amigas, o en sus fotos de instagram donde no le importa no salir impecable.
Las redes sociales nos han acercado al mundo de la moda como
nunca antes había sucedido. Vemos la pasarela de Chanel antes de que salga el
desfile por la tele, vemos la previa a través de “selfies” que se sacan las
mismas modelos y hasta sabemos cada uno de los tatuajes que tienen “las
chicas”. Hoy en día sentimos a las modelos internacionales nuestras amigas.
Todos conocemos a Cara Delevigne, a Kendall Jenner, a Hailey
Baldwin y no sólo las conocemos, podemos saber antes que cualquier otra persona en dónde están de vacaciones, qué
sesión están haciendo, cómo entrenan para estar impecables o si prefieren el
bacon o la pizza. La moda no se trata solo de ropa, fotos y desfiles, la moda
es un estilo de vida que va desde la alimentación, pasando por los consumos,
las preferencias, las mascotas y por qué no las parejas.
En este contexto de Instagram, vine, twitter y la “selfie”
empieza a gestarse Zoolander 2 que justamente ha tenido su primera gran movida
de prensa en el desfile de Valentino de hoy en el cual han filmado parte de lo
que será la película. Las primeras repercusiones de estas apariciones fueron a
través de las cuenta en Instagram de la revista Vogue: la primer foto donde
están los dos protagonistas, Ben Stiller y Owen Wilson junto con Anna Wintour
ha tenido 81.407 “me gusta” y seguramente siga sumando.
A lo largo de la
mañana y de la tarde se han viralizado todo tipo de imágenes al respecto: fotos
de Derek y Hansel tras bambalinas, fotos durante el desfile, fotos con Cara
Delevigne y muchas imágenes más que han desatado furor en twitter y Facebook.
La industria de la moda está viviendo un segundo auge y las redes se convirtieron en el verdadero escenario. Sólo nos queda ver qué nos traerá Justin Theroux dirigiendo Zoolander 2.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)